Ayer tarde- por Jimmy Valdez-Osaku.NY

Ayer tarde una persona a la que amo mucho, compartió unas palabras llenas de cariño, recordación y esperanza tras la muerte temprana a causa del cancer de una de sus primas.

La joven fallecida, cuya foto encabezaba el texto, sonreía en la imagen con gracia y belleza agradecida (observe la fotografía y quedé profundamente sumergido en las dudas y los síntomas propios de la tristeza).

Pensé mucho en los derroteros propios y ajenos. En las batallas perdidas y en los trechos ganados de nuestro tiempo y sociedades. Pensé en los que se afanan hasta las más marcadas angustias por las banalidades cotidianas del mercado, las apariencias, lo insustancial que resulta el afán de acumulación de bienes, bienes que al final de las cosas no son más que absurdos que alguien heredará, usará o lanzará a la basura como seguramente ocurrirá con nuestra memoria.

Nacemos con la muerte hermanada a cada bocado de aire. Nacemos para descodificar los entornos, reflejar en nosotros las circunstancias de la atmósfera y en el mejor de los casos transformar dicha realidad para bien común, legado común, trascendencia.

Mi salud no anda muy buena estos días, estos meses, desde hace una época. Miro las cosas con cierta melancolía, pero con aprecio, con amor, tratando de estar a la altura de los supuestos.

No entiendo la ambición que registra el mundo en estos momentos por quererse borrar de la faz de la tierra. No entiendo a nuestros malvados políticos de mierda, mientras centran todas las voluntades y esfuerzos de sus gobiernos en ahondar los peligros de las guerras nucleares, la degradación de lo que sostiene la vida en el planeta, el empeño en obtener ganancias mientras exprimen al pobre con la infamia, bestialidad y cinismo de todos los daños.

No comprendo la falta de entendimiento de las clases afectadas. La falta de acuerdo, la irracionalidad sostenida de nuestros insignes dirigentes. No comprendo a la izquierda con la que se disfrazan muchos. No comprendo a la derecha que mientras más explota, maltrata, causa desgracias, continúa el ritmo destructivo de sus políticas y asaltos.

No comprendo a los que no pueden comprender que la jodida vida es hoy! Que no es mañana, que no hay mañana sin el bendito hoy. No entiendo a los que todo lo basan en los ayeres, en las gestas realizadas por otros, mientras la realidad se los come con mordidas de hiena hambrienta y despiadada.

Viéndolo todo tal como es y tristemente concluirá, solo puedo sentir decepción y preocupación por mis hijos, por mi Camila, por los demás que son todo el amor de lo que soy.

No perdamos el tiempo mirándonos el ombligo. Tenemos una responsabilidad vital, necesaria, única de permitir la vida y no la muerte de lo regalado por Dios (crea usted o no crea en él).

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