Siempre en el todo

Siempre sobre las campanas de la duda y en el desprecio de los rayos del Sol,trazo las lineas de mi cuerpo para que sea ornado por los cantos de los pajarillos muertos en las heces sociales que han creado su partitura y sus semaforos para iluminarse en los coitos y sobre los credos de los adulteros que permanece en pureza .ignorando su trigo y el llanto del Cosmos y sus deseos de ayuda.

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No puedes ser mi amo

Hay una lluvia de lejanos muertos que esperan la llegada de la montaña para barrer la hierba que nunca supo del hombre ni de sus claveles y excrementos junto al semáforo y sus deseos de coito inveterado ,y pensar en poder ingenuo sobre el Cosmos.

Mi último dolor

Separado parcialmente de tus dudas

busco un nuevo proscenio

donde mis gestos tengan magnitud.

He venido  a tus labios

y en ellos busco creencia y densidad

al tiempo que rompo  oraciones que engañaron

y enciendo una vela al Cristo de verdades.

Luego vuelvo al paseo y acaricio

al niño inocente

que me mira confiando junto a mi estatua.

 

 

Pecados de color

Nada es rendición
cuando
leyendas desérticas
han sido penetradas
del si mismo
del yo solo
del diamante
del viento de dunas
que no desea más cruces
sobre las palabras.
He de paralizar el sentimiento
para dedicar los  deseos
al abrazo de  aguas
que me protegen
de  la vanidad
sobre  imposibles
que me habitan.

He de pedir  perdón
al sobremarco de mis entregas
y arrodillarme de nuevo
en la inocencia de los balbuceos.

Aquellos días de Cosmos.-Por Ignacio Bellido

Y sigo sobre el mapa del mundo

en  gestos de mendigo

acunando misterios

para morir al fin entre las ánforas.

He buscado este tono

para poder llegar hasta el mensaje

de las ondas del trigo

en mis ruegos de tarde

sentado en un sendero inexistente

cantando con tu voz

aquellos días de cosmos rodeados

perdidos en placer de nuestro cuerpo

acaso en amapolas renacimos

para saber del sol y su mensaje

y entregarnos de ermita.