Aquellos días de Cosmos.-Por Ignacio Bellido

Y sigo sobre el mapa del mundo

en  gestos de mendigo

acunando misterios

para morir al fin entre las ánforas.

He buscado este tono

para poder llegar hasta el mensaje

de las ondas del trigo

en mis ruegos de tarde

sentado en un sendero inexistente

cantando con tu voz

aquellos días de cosmos rodeados

perdidos en placer de nuestro cuerpo

acaso en amapolas renacimos

para saber del sol y su mensaje

y entregarnos de ermita.

Me da miedo mi iphone.-Por Ignacio Bellido

Me da miedo mi iphone
lo llevo siempre sobre ,en,mis bolsillos
con vigilancia ordenada y´cauta
No es bondad que se sienta vigilado
tiene su orgullo centrads en los chips
y en la memoria ,creo que Ram,
y hasta en las carátulas que lo sostienen.
Por la noche, también en temores,
lo dejo en mi mesilla por si urgencias
pero he ideado una jaula para que duerma
y protegerme.
En magníficas insolencias
y desmanes de abuso
me ha ordenado que no quiere estar alli.
Ahhhh. aquí mi fantasía ,imaginó el cuento
del come iphones
que pulula las noches por habitaciones confiadas
buscando el sueño entregado de los chips.
¡Lo hago para protegerte!
grité una noche de enconos y rasguños
¡Habrías muerto, en tus circuitos, en tu alma iniciada,
habrías muerto ,sentencié ya en finales.
Fingió creerme, calló y cerro memorias
pero se que espera poder abrir la jaula
para contemplar la muerte de un humano.

Amor invisible.-Por Ignacio Bellido

Nunca podré sostener mi cabeza en la mano izquierda.
He reservado este espacio para las petunias
y para tus palabras de amor
cuando el cuerpo ha formado amasijo con la desidía.

Que bello es poder llegar hasta tu parte invisible
y sellar de labios tu condición eterna
Que bello es encender un deseo y dejarlo flotar junto a los astros.

Hoy mi día también eterno ,es para ti
y acepta las caricias lejos de nuestra tumba.

Al fin hemos podido ser más que un deseo,
en el infinito de las tentaciones,
y renunciar al cuerpo que mintió
al cerrarse la tarde de promesas.

Llegando a la locura.-Por Ignacio Bellido

Sin saber que decir,
que cortar
dónde suplicar o mantener
dónde reposar los rayos
para vivir en tinieblas
donde al fin encontrar
lo imposible.

En búsqueda de fuerza profana
admiro el misterio de los incunables
y el cuadrado de los arbotantes.

Sin duda estoy llegando
a la sabiduría de la locura
por eso disfruto ignorando la flor
o el gorgeo del pajarillo que reclama
o sencillamente la mano del suplicante.

Soy ese monstruo benévolo
que trata de dominar la poesía.
y sobre la aceña permanezco
para competir con la muerte.

Cortando mi cuerpo.-Por Ignacio Bellido

Nada altera la condición del ciego
ni el discurso del político con pierna ladeada.
Todo es un escenario que se redondea
con las obligadas vueltas de elipse
y con la severa mirada del Sol.

Me he puesto a llorar en una esquina.
He cortado mis piernas junto al supermercado
y he roto la inocencia de las gentes .

Soy un monstruo entregado a la verborrea de tardes
que acude en oraciones de consuelo
a la cripta donde está venerado mi cuerpo.
¿Cómo puedo entenderlo?

Estúpida pretensión el brillo oxidado de tus medallas
y las titulaciones por las que mueves las nalgas.
Me producen repugnancia esos cantos fingidos
y sigo cortando mi cuerpo ,como  gesto universal.